Probablemente, no debería estar aquí. Bueno, probablemente no. No debería estar aquí. Tendría que estar haciendo trabajos, leyendo textos de 100 páginas y comentarlos, y una crónica periodística de tema histórico que nosé por donde coger. Pero creo que necesito un descanso, un kit-kat. Y este joven y querido blog me relaja y consigue que me desahogue.
Como siempre no puedo parar de soñar despierta, pero ahora lo hago más a menudo, más intensamente. No me gustaría parecer cursi, pero tampoco voy a esconderme bajo una apariencia de chica dura y rebelde, porque no es el caso. Soy cursi, soy romántica, y no puedo evitarlo. Me creo las historias de las comedias románticas americanas y creo que existen príncipes azules y caballeros trajeados que te traen flores, o chicos despreocupados que te llevan en Vespa por la ciudad, o chicos misteriosos que te enseñan lugares ocultos y locales de escasa luz en los que reina la música alternativa. Claro que lo creo. Y creo en historias que duran para siempre, en amores de película, en besos en los que cierras los ojos y elevas la pierna, y noches en camas con sábanas resbaladizas de seda y pétalos de rosa extendidos por ellas. ¿Por qué no? ¿Por qué creer que vivimos amargados, en un mundo de crisis, de infidelidades, de falta de tiempo, de nulo amor? Llamadme optimista, idealista o utópica. Yo os llamo pesimistas y amargados. Sin ánimo de ofender.
Y puede que ahora esté más cursi que nunca, que sueñe a todas horas, que no me concentre apenas, que me imagine mil historias cuando voy en el metro por las mañanas, que me ría sin razón, que vuele sin alas, que sea feliz sin ni siquiera proponermelo. Y sé por qué me ocurre esto. Él lo sabe y yo lo sé. Reconozco que a veces he criticado a la gente que va rápido en temas amorosos, que se olvida de todo a la primera de cambio, que se cree que está en un mundo rosa... pero hoy me ceno esas palabras. No se puede hablar. Nunca digas nunca.
Con esto no digo que me haya vuelto completamente loca, que piense en viajar a un país lejano sólo con la persona que me importa, en casarme pronto, en tener hijos, etc... ¡ABSURDO! Claro que no, soy joven, muy joven, y tengo miles de propósitos, de objetivos, de sueños. Pero, ¿por qué no podemos soñar despiertos? ¿por qué no podemos tener romances que nos lleven a otro mundo? Se puede ser una persona responsable y seria, pero a la vez tener una "segunda vida" en la que habiten besos pasionales, palabras de amor, rosas rojas, sonrisas, ilusiones.
Siempre seguiré siendo una persona responsable preocupada por su futuro, también una cabeza loca que se fija en todos los chicos guapos famosos y no famosos, pero también aprenderé de mis experiencias y de cada persona que pase por mi lado, y aunque siempre he tenido cierto miedo a enamorarme (lo admito, soy una cobarde) creo que estoy cayendo en mi trampa. Y es bonito. Es increible. Es algo que hace que me despirte feliz cada mañana, que no vaya amargada cuando hay atasco, que me haga sonreír cuando escucho nuestras canciones y que reproduzca esos momentos especiales en mi cabeza constantemente.
Os animo a dejaros llevar, a estar locos, a ser soñadores, a reiros de los pesimistas, a reiros del mundo, a todo. La entrada de hoy me parece un poco extraña, pero es fruto de mi cansancio y de mis ganas de despejarme y de crear belleza, de expresarme. No sé si cuando la lea más tarde le encontraré sentido a estas palabras que escribo, probablemente no, pero no me importa, de alguna forma tengo que vaciar mi mente y es escribiendo. Y aunque no lo vaya a leer nadie o quien lo haga piense que es una tontería, no me importa, seguiré haciéndolo. Me gusta imaginar, soñar, sentir, vivir... Me gusta olvidarme a veces del mundo real, de los problemas, del frío mañanero, de los móviles, de las órdenes. Me gusta sumergirme y escribir lo primero que pienso, lo que sale de dentro de mí. Me gusta sentirme poeta, culta, aunque me quede mucho para serlo. Porque somos unos ignorantes. Lo que sabemos es una gota, y lo que no sabemos es un océano. Pero me encantas. ¿Te he dicho ya que me encantas?
¡Qué viva Pretty Woman!
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