domingo, 23 de octubre de 2011

El día menos pensado...

Se llamaba Simoncelli, Marco Simoncelli. Era un joven piloto de moto GP al que el demonio quiso arrebatarle la vida con sólo 24 años...
Sin duda, hoy ha ocurrido una tragedia, y la muerte del joven piloto me ha dejado helada,petrificada, me ha dado qué pensar. Parece que fue ayer cuando decía "El Simoncelli, ese de los rizos está un poco loco..." y le veía hablando en las ruedas de prensa o caminando con sus desgarbados andares. Sin embargo, en apenas unos segundos, alguien decidió que su vida debía apagarse, que había llegado su momento. Y, no es por ser pesimista pero... eso da qué pensar.

Sin duda, no somos nadie. El día menos pensado nuestra alma puede difuminarse. El día menos pensado nuestros ojos no se abrirán y quedarán encerrados en una eterna oscuridad. El día menos pensado nuestro corazón se desactivará, cesará de latir, como por arte de magia. ¿Por qué? Ojalá lo supiera...

No quiero parecer macabra y, ni mucho menos pesimista, pero la cuestión de la muerte es un tema que me preocupa. Llevamos años labrando una vida, dibujando las líneas de un camino; nuestros padres llevan años "invirtiendo" en nosotros, viéndonos crecer... A lo largo de nuestra vida hemos hecho buenas acciones y aprendido de los errores, hemos conocido gente nueva, hemos tenido amigos verdaderos y otros que no lo son tanto, nos hemos enamorado, nos hemos reído, hemos llorado, hemos cometido locuras, hemos estudiado para luchar por un futuro... ¿Para qué? ¿Para que el día menos pensado se acabe todo? Y, ¿quién es el que decide que llega nuestro momento? ¿El destino? Pues maldito seas, destino. Arrogante destino... a veces te llevas a personas de manera injusta. Sin preguntar.

Y mientras los difuntos flotan en un paraíso azul y blanco (y otros entre llamas rojizas), el mayor dolor lo padecen los familiares, los amigos, los amantes, ellos. El día menos pensado puedes ser uno de ellos. Nuestra vida es (parece) perfecta, pero un día puede dar un giro, puede convertirse en una pesadilla, puede formar parte de uno de los terribles telediarios... No, por favor.

Y por supuesto que no estoy en contra de progresar, de aprender, de trabajr, de formarse, de crecer día a día, de planificar un futuro, de pensar en el mañana. De hecho, debemos hacerlo. Sin embargo, el tópico latino Tempus fugit, Carpe Diem me viene que ni pintado. Disfrutemos del día a día. Amemos a los nuestros. Gritemos,cantemos,bailemos. Sintamos la adrenalina. Descubramos cosas nuevas. Hagamos sonreír a alguien. Intentemos ser felices y hacerles felices. No podemos rendirnos. Que esto nos sirva como lección, tenebrosa lección. Pero hagámoslo por favor. No sabemos si podremos contar nuestras aventuras a nuestros nietos cuando tengamos 70 años o quizá nos queden apenas unas horas de vida. Puede sonar inquietante, pero es así. En este mundo de injusticias y desigualdades puede ocurrir. Pero que eso no nos impida ser felices, si no que nos de todavía más fuerzas para serlo.


Porque como dice mi querido amigo James Dean al que conocí en mi otra vida...:

Sueña como si fueras a vivir para siempre, vive como si fueras a morir hoy.

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