Una película es el reflejo de la visión de alguien materializado en imágenes mediante el esfuerzo de miles de personas. ¿Os imagináis llevar vuestros sueños a una pantalla? Constituir personajes, dibujar paisajes, tejer historias. Y después del esfuerzo, mostrar tu visión, tus sentimientos, tu vida... a otros. Hacer que miren la vida desde tu perspectiva, con tus ojos. Bonito, ¿verdad?
La película que hoy me ha hecho pensar y que ha nublado con lágrimas mis ojos ha sido "Big Fish", de Tim Burton. Me he sentido muy identificada con el protagonista, Edward Bloom, porque poseía una vida paralela. Y no me refiero a que Edward y yo seamos espías o agentes secretos, sino que en nuestra mente hay mil historias, nos imaginamos en muchísimas situaciones, creamos distintas escenas y finales para nuestra vida. Y sí, sabemos que no es real, que todo está en nuestra mente, que nos entretiene antes de dormir pero que, al despertar, tendremos que volver a nuestras obligaciones y atender al mundo real. Pero son estas historias, estos sueños, estos relatos de nuestra vida los que van construyendo a una persona. Y si tenemos el valor de abrir nuestra mente a los demás, de contarle estas historias y trasladar a este mundo imaginario a los de nuestro alrededor, seremos inmortales. ¿Por qué? Porque si las historias perviven, si no se olvidan... el que las contó y vivió, tampoco. Y por eso siempre estaré orgullosa de soñar despierta, de quedarme ensimismada imaginando cosas aparentemente imposibles, de tener mi mundo paralelo en el que deambular cuando este no me gusta. Y por eso sé que los soñadores jamás moriremos, que somos infinitos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario