domingo, 20 de enero de 2013

Vidas construidas de sueños.


Hoy os voy a dejar una historia, pero no una cualquiera. Es la historia de lo que me ha hecho sentir una película. Las películas están hechas para llenar las salas de cine, llevarse unos cuantos premios al bolsillo y aumentar la fortuna de la cuenta bancaria. Pero, al margen de eso, también están hechas para hacernos pensar, reflexionar y, sobre todo, sentir.

Una película es el reflejo de la visión de alguien materializado en imágenes mediante el esfuerzo de miles de personas. ¿Os imagináis llevar vuestros sueños a una pantalla? Constituir personajes, dibujar paisajes, tejer historias. Y después del esfuerzo, mostrar tu visión, tus sentimientos, tu vida... a otros. Hacer que miren la vida desde tu perspectiva, con tus ojos. Bonito, ¿verdad?

La película que hoy me ha hecho pensar y que ha nublado con lágrimas mis ojos ha sido "Big Fish", de Tim Burton. Me he sentido muy identificada con el protagonista, Edward Bloom, porque poseía una vida paralela. Y no me refiero a que Edward y yo seamos espías o agentes secretos, sino que en nuestra mente hay mil historias, nos imaginamos en muchísimas situaciones, creamos distintas escenas y finales para nuestra vida. Y sí, sabemos que no es real, que todo está en nuestra mente, que nos entretiene antes de dormir pero que, al despertar, tendremos que volver a nuestras obligaciones y atender al mundo real. Pero son estas historias, estos sueños, estos relatos de nuestra vida los que van construyendo a una persona. Y si tenemos el valor de abrir nuestra mente a los demás, de contarle estas historias y trasladar a este mundo imaginario a los de nuestro alrededor, seremos inmortales. ¿Por qué? Porque si las historias perviven, si no se olvidan... el que las contó y vivió, tampoco. Y por eso siempre estaré orgullosa de soñar despierta, de quedarme ensimismada imaginando cosas aparentemente imposibles, de tener mi mundo paralelo en el que deambular cuando este no me gusta. Y por eso sé que los soñadores jamás moriremos, que somos infinitos.







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