viernes, 22 de febrero de 2013

Ausencia.

Los días pasan, pero no mi sufrimiento. Tu ausencia me pesa más que nunca, el dolor me acuchilla. Puede que no lo muestre, pero sigo derramando lágrimas amargas. Jamás imaginé que algún día faltarías, que tu luz se apagaría. Jamás me imaginé que llegaría el día en que tendría que llorar por ti, por tu ausencia. Me acuerdo de los malos momentos pero, sobre todo, de los buenos; aquellos en los que me hiciste reír, en los que te ganabas a todos con tu sonrisa socarrona. Es un dolor insoportable, pero lo más insoportable es que no pueda contártelo a ti.

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