La página se humedeció y, de no haber sido porque las letras estaban impresas, se hubieran emborronado. Pero es que era muy difícil contener las lágrimas, y menos aún en ese momento. Se trataba del final del libro, de ese tesoro de hojas y millones de letras danzantes. La primera vez que lo leyó fue de pequeña, cuando tenía unos 8 años, pero cada vez que recorría cada párrafo con sus sedientos ojos, sentía lo mismo. Primero nostalgia; después, felicidad; a continuación, tensión; posteriormente, euforia. Y, por último, era la tristeza la que se adueñaba de su ser, la que empañaba sus ojos y la que hacía que se estremeciera. Conocía a aquellos personajes como si fueran sus amigos de toda la vida, como si formaran parte de su familia. Había crecido con ellos y conocía cada uno de sus rasgos, habilidades y sentimientos. Muchas habían sido las horas que había pasado con el libro entre sus manos, unas manos temblorosas con cada giro de la historia. A veces leía en su escritorio, pero otras debajo de las sábanas, al calor de la luz de su linterna. Autobuses, trenes, coches, hoteles, colinas, parques, playas... no le importaba el lugar ni el escenario, solo pedía que nadie la molestara, que nadie interrumpiera su apasionada lectura, que había repetido unas cuantas veces durante todos esos años.
Una vez más, estaba llorando. Cada vez que revivía la historia y se enfrascaba en la lectura, las lágrimas brotaban de sus ojos recordando el ayer. Ahora, de adulta, tenía muchas más preocupaciones. Andaba bastante apurada en su destartalado piso y su asfixiante trabajo apenas le reportaba beneficios. Sin embargo, cuando llegaba la noche, el libro abandonaba su fina estantería y se encontraba con sus ojos anhelantes. Era en esos momentos, en los que estaba sola, en los que podía disfrutar de paz y dedicarse un poco a ella misma. Pero, sobre todo, era en ese momento en el que viajaba a su infancia y se sentía un personaje más de aquel libro tan especial. De hecho, a veces se preguntaba quién era real verdaderamente: ¿los personajes o ella misma?
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