sábado, 9 de junio de 2012

P.D: Te Quiero

Hay películas que te hacen pensar y sentir, sin más.
Películas que hacen que valores más los pequeños detalles de la vida.
Películas que te hacen soñar y pensar que nada es imposible si estás al lado de la persona que te hace sentir especial.
Películas que, en mi caso, te hacen llorar como una magdalena, pero a la vez sonreír y dar las gracias a la vida, por ser maravillosa, a pesar de todo.
A veces la vida es injusta, las desgracias la toman con nosotros y seres queridos se marchan para siempre. Sin embargo, si somos felices, ellos nos recordarán y nos esperarán donde quiera que estén.
Tener motivos para ser feliz es lo que merece la pena en esta vida, a veces injusta, otras maravillosa.

Y lo más maravilloso de la vida, son precisamente las personas.
No merece la pena vivir enfadado, pensando mal de los demás, ahogándose en las penas y en el "qué dirán". Resulta mucho más provechoso valorar las virtudes de las personas y aprender de ellas.

Hay personas que vienen y se van. Otras, se quedan para siempre.
Otras entran en tu vida sin avisar, pero resultan irremplazables.

Y una de esas personas, es la que sonríe si te ve feliz. Es la que haría todo por ti, incluso escribirte mil cartas o cantar en un karaoke venciendo su vergüenza.
Para ser feliz, no hace falta ni dinero, ni una gran casa ni unas citas de ensueño. Hace falta una persona que sea tu amigo, pero a la vez tu salvador. Una persona que jamás se marchará, y en caso de hacerlo, siempre se quedará en tu corazón.

Y, paradójicamente, esa persona la conoces por casualidad, quizá como amigo, quizá como desconocido, hasta que te das cuenta de que si respiras, es por pasar la vida junto a esa persona.
No desperdicies el tiempo quejándote por otras cosas, céntrate en ser feliz y en hacer feliz.
La vida se va, pero es maravillosa si estás con esa persona... que conociste por casualidad.


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