Ingenuo/a el que crea eso.
Algunas mujeres se encierran en esa apariencia de gélida fémina caprichosa amante de las joyas y el glamour. Es una manera de escaparse de sus rutinarias vidas, de esa realidad que les exprime cada día.
De hecho, el mejor amigo de la mujer no es el diamante, sino la aventura.
La aventura de tener un affaire o de conocer al hombre de su vida.
La aventura de quitarse los tacones y correr descalza sobre el asfalto.
La aventura y la emoción de no enamorar a un hombre solo por su belleza, glamour y sensualidad, sino por sus bromas, sus sueños y su risa escandalosa.
La aventura y los pequeños placeres de la vida son los mejores amigos de la mujer.
Lo siento, diamantes.

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