Puede que ya no lo recuerdes, pero yo era esa niña de rostro pecoso que moría por llamar tu atención. Tú, perdido en tus pensamientos y juegos de aventuras, ni siquiera me mirabas, y eso que me había comprado una cinta del pelo nueva. Los años pasaron, mis ojos cambiaron y dejé de manchar mis leotardos de barro al jugar. Pero los sentimientos no se olvidan o, al menos, no desaparecen del todo. Yo, una mujer hecha y derecha, de esas que caminan decididas sobre sus zapatos de tacón y se pintan los labios de rojo, sigo emocionándome al acordarme de ti. Me ruborizo al rememorar tu risa traviesa, tu sonrisa aniñada coronada por hoyuelos, tus huesudas rodillas salpicadas de heridas, tus ojos azules. Simplemente, daría todo lo que tengo por regresar al pasado por unos minutos y robarte una mirada. Pagaría por cambiar el curso del sentido y marcar un nuevo rumbo, una travesía en la que estés a mi lado.
Me miro al espejo y no me reconozco. Mi gesto es serio y mis ojos maquillados distan mucho de mi antigua mirada infantil. Echo de menos la mermelada de la abuela, las carreras sobre la hierba, el olor de los rotuladores de mi colegio, la suavidad de mamá al cepillarme el cabello, las horas disponibles para soñar e imaginar. Ahora no tengo tiempo ni para sonreír. No bromeo cuando digo que hace mucho tiempo que mi rostro se congeló en una mueca de fastidio, fastidio y rechazo por una vida que no es mía, por una existencia que me tiene prisionera y que no me deja pensar en ti.
A veces imagino que todo es distinto, que puedo librarme de las preocupaciones con tan solo soltar mi moño oscuro. Me desmaquillo, me descalzo y camino sintiendo el frío de las baldosas de mi dormitorio. Me dejó caer sobre el mullido colchón y cierro los ojos. Por fin puedo viajar donde yo decido. Por fin puedo estar junto a las personas que quiero, incluso contigo. Por fin me miras a los ojos y me endulzas los labios con un beso. Por fin eres tú el que suspiras por mí y no yo la que muere por ti. Por fin puedo refugiarme en mis sueños y hacer que aparezcas en ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario