domingo, 14 de diciembre de 2014
Fugaz
Frío. Frío en el alma, en la delgada línea de sus labios. Hojas escarchadas que abandonaban a los árboles desnudos, asfalto cubierto de hielo y prisa. Prisa. Prisa en sus zapatos de tacón, en el acelerado pulso de su resquebrajado corazón. "No somos nadie", se repetía. La vida se va y viene. La vida un día de estrecha la mano y otro te da un abrazo mortal. Muerte. Muerte en su alma cada vez más sola, en sus mejillas escurridizas, en sus ojos sin luz. El tiempo corría, brincaba, volaba, se iba. Sentía que se le escapaban las oportunidades y las personas, que en su mente solo danzaban palabras vacías. Vacío. Vacío en su mirada, en los besos forzados que en algunos hombres buscaba. Ya no escribía cartas, ya no reía, ya no se relamía el chocolate de su tímida sonrisa. Despedida. Despedida de sus sueños, despedida de la vida.
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